martes, 29 de marzo de 2011

y en hilos de nube se fue el día
y el viento rozaba su rostro
y sus manos eran dos azucenas
y el tiempo se hacía más pequeño

y en el espacio me perdía
y me perdían más sus ojos
qué bellos ojos por dios
encanto de los amaneceres

y en un cerrar y abrir de ojos
como una vela, como un cometa
desapareció de mi vista
y el día se hizo más largo

y la espera, (pues dije que esperaría)
se hizo cruel, y oscura
cayó la noche y llovía
y yo veía la luna

y la adoraba, y la recordaba
y pasaron otros catorce días
y la esperaba y pasaron siete más
y mi ventana la añoraba

y su belleza su calidez
sus cabellos ondulados
aun perfumaban mi aliento
y yo envejecía

y noche a noche
y día a día
me sentaba al lado de la ventana
esperando su resplandor

esperando su toque de perfección
y esperaba y esperaba
y nunca aparecía
y yo desesperaba

hasta que un día
mi mirada se perdió en la sombra
y oí una voz cálida que decía 'hola'
y ahí inició mi llanto

tantos amaneceres y atardeceres
habían cegado mi mirada
y el tiempo habíame consumido
y ella... ella siempre estuvo ahí...

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